Bailando conmigo misma
No recuerdo si alguna vez he escuchado a Laufey, pero "Silver
Lining" me llamó la atención desde el primer momento. Mientras la
escuchaba, me traía calma a mis nervios. Estos últimos días han sido
estresantes: mi sentimiento de no ser suficiente, la situación actual de mi
país, todo. Pero la canción logró algo: durante esos 3:17 minutos, pude
simplemente sentirla. La forma en que empieza la canción me llegó directo: "I've
been falling in bad habits, staring into the abyss" (He estado cayendo
en malos hábitos, mirando fijamente al abismo). Eso me atrapó. Es exactamente
donde estoy, cayendo en los mismos patrones, siendo espectadora de mi propio
abismo. La canción sigue con: "When you go to hell, I'll go there with
you" (Cuando vayas al infierno, iré contigo) y más adelante dice: "The
silver linings I'll be there with you" (Estaré contigo para todas las
cosas buenas). Sé que es una canción de amor, pero yo la tomaré como una de
amor propio. Es momento de darme el amor propio que merezco y pueda celebrar
mis logros, no solo sentirme menos, sino también ser consciente de que no todo
será perfecto y que sí tengo que cruzar un infierno para poder ser feliz, tengo
que hacerlo, porque primero estoy yo.
El ritmo es muy pacífico y lo que transmite la canción es
hermoso. Me hizo sentir como si bailara conmigo misma, de la forma más tierna.
Los instrumentos se combinan perfectamente; el ritmo de la batería me llamó
especialmente la atención, lleva la canción con una delicadeza que no esperaba.
Despierta algo sereno en mí mientras la escucho y escribo. Ahora tengo que
escuchar más canciones de ella. Si me quieren recomendar, bienvenidas son.
Todo esto lo escribo gracias a una actividad de AlboraEditorial, una comunidad de lectoras y escritoras que encontré en TikTok y de
la que ahora formo parte. Hoy hicimos algo bonito: las integrantes compartimos
las canciones que estábamos escuchando, y luego elegimos una de las demás para
darle una oportunidad. Yo elegí esta.
Últimamente me sentía atascada como escritora. La respuesta
es simple pero difícil: sentarme a escribir. Disciplina y compromiso conmigo
misma, porque nadie más puede hacerlo por mí.
Por eso decidí esto: todos los viernes escribiré. Lo que
sea: cosas que me pasaron en la semana, emociones del momento, reflexiones al
azar. Simplemente escribiré.
¡Aquí va el primer viernes de muchos!
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